Ictus, reconocer los síntomas

Ictus, reconocer los síntomas

Ictus, reconocer los síntomas

Ictus, reconocer los síntomas

 

Cada año, el ictus afecta cada año a más de unos 130.000 españoles y provoca discapacidad o fallecimiento a cerca de 80.000. A pesar de estas cifras, los avances en atención primaria, detección precoz y tratamiento han mejorado la tasa de mortalidad y de secuelas en las últimas décadas. No obstante, para seguir avanzando se hace imprescindible que los ciudadanos conozcan los factores de riesgo de la enfermedad y los síntomas de alerta para, si se da el caso, avisen sin demora al teléfono de emergencias. Este artículo describe qué es el protocolo Código Ictus y cuáles son algunas de las señales que pueden indicar que se está ante un ictus o accidente cerebrovascular. También revela que, después de sufrir un ictus, las mujeres tienen peor calidad de vida.

 

Código Ictus, ¿qué es?

Ante un infarto de miocardio, cada segundo cuenta. De igual manera sucede en el ictus. Por ello, en 2006 se creó el programa Código Ictus, que coordina los servicios de las urgencias extrahospitalarias, las unidades de ictus y el sistema sanitario en su conjunto, para reducir el tiempo de espera hasta que se inicia el tratamiento. Con ello se reduce el número de víctimas mortales y de secuelas y aumenta el número de personas que pueden recuperar su autonomía.

 

Sin embargo, una de las claves de éxito es la detección temprana, que pasa por que los ciudadanos estén informados sobre cuáles son los factores de riesgo de la enfermedad y sepan reconocer las señales de alarma.

La activación del protocolo empieza desde el mismo momento en que se avisa al número 112 de emergencias. Una ambulancia medicalizada acude al lugar del suceso donde se valora al paciente. Si cumple los criterios diagnósticos, se traslada a un hospital como Código Ictus, donde se le da la máxima prioridad. Con ello se pretende que, desde el inicio de los primeros síntomas hasta la llegada al hospital, no transcurran más de dos horas y que, tras las pruebas pertinentes, un neurólogo pueda instaurar el tratamiento correspondiente antes de tres horas. Para no retardar todo este protocolo, es fundamental que quien llama al teléfono de emergencias describa todos los síntomas de la manera más precisa que le sea posible.

Ictus: señales de alarma

Para poder actuar con rapidez es importante identificar los síntomas de un ictus, que comparten que son de aparición brusca. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN) son los siguientes:

Pérdida de fuerza en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
Pérdida de visión parcial o total en uno o ambos ojos.
Alteración o pérdida de la sensibilidad, sensación de acorchamiento u hormigueo en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
Alteración del habla, dificultad para expresarse y ser entendido.
Dolor de cabeza muy intenso, no habitual y sin causa aparente.
Sensación de vértigo, desequilibrio si se acompaña de cualquier síntoma anterior.
Aunque este cuadro repentino pareciera revertir (como puede suceder ante un ictus transitorio) a los 5 o 10 minutos, es una situación urgente y es necesario actuar de inmediato también.

Mujeres con ictus: peor calidad de vida

Después de sufrir un ictus, las mujeres tienen peor calidad de vida, según concluye un estudio publicado en la revista Neurology en 2014. Los investigadores, de la Wake Forest Baptist Medical Center, en Carolina del Norte (EE.UU.), compararon la calidad de vida de 1.370 personas de entre 56 y 77 años, hombres y mujeres, después de tener un accidente cerebrovascular o un accidente isquémico transitorio (TIA). La analizaron a los tres meses y al año con la evaluación de variables como la movilidad, el autocuidado, las actividades cotidianas, la depresión, la ansiedad y el dolor.

Los resultados señalan que, a los tres meses, las mujeres padecían más problemas de movilidad, dolor, ansiedad y depresión, sobre todo, en las que tenían más de 75 años. Después de un año del episodio cerebrovascular, la diferencia entre hombres y mujeres disminuía, aunque ellas seguían teniendo una peor calidad de vida. Además, los investigadores hallaron también que las variables que tenían mayor efecto sobre la calidad de vida a los tres meses fueron la edad (la que menos), el grupo étnico y el estado civil (en mayor medida).

 

 

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