La postura perfecta del oficinista

La postura perfecta del oficinista

La postura perfecta del oficinista

 

Adoptar la postura correcta evitará que al salir de la oficina sientas dolor de espalda, cuello, cabeza y ardor en los ojos, debes poner atención en los siguientes puntos:

La espalda debe estar apoyada en el respaldo de la silla y mantenerse erguida. Hacerlo sirve para:

  • No desarrollar problemas en la columna
  • Evitar la aparición de joroba
  • Impedir la acumulación de grasa en el abdomen

Los brazos deben estar colocados en el apoyabrazos, de esta manera impides que su peso recaiga en tu columna. Los dos huesos que se ubican en la zona de los glúteos deben estar pegados al asiento. Los pies no deben quedar colgando ni estirados hacia el frente, mejor recárgalos en el piso. En caso de que tu silla sea demasiado alta, coloca un banco o una caja debajo del escritorio, así tendrás dónde reposarlos. Lo ideal es que tus rollas queden a la misma altura que tu cadera.

 

La pantalla del  ordenador debe estar a 70 centímetros de tu rostro y no a un costado, de lo contrario tu cuello podría dolerte o torcerse. El teclado tiene que estar a la mis altura de tus codos, inclínalo a 10 o 5 grados respecto del escritorio. Descansa la vista cada media hora. Basta con que mires un punto lejano durante dos o tres minutos.

 

El asiento no debe medir más de 45 centímetros de largo del respaldo a la orilla. El respaldo tiene que cubrir toda la espalda y estar recto. Para no tener que estirarte hacia el frente, ubícala cerca del teclado y el mouse. Lo más idóneo es que cuente con funciones para regular la altura e inclinación del respaldo. También es fundamental que tenga apoyabrazos.

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