Sofritos, antinutriente.

Sofritos, antinutriente

Sofritos, antinutriente

Sofritos, antinutriente.

El título es cierto, pero podemos minimizar el impacto.

No debemos cocinar en exceso los alimentos de origen vegetal, ya que las vitaminas son muy sensibles al calor y desaparecen. La vitaminas son inestables al calor, luz, agua y oxígeno, y en algunos casos más de la mitad de ellas desaparecen al contacto prolongado con alguno de estos agentes. Para los alimentos de origen animal lo mejor es cocinar en un medio seco, a la plancha por ejemplo.

Hay que recordar que se perderán más nutrientes cuanto más tiempo esté el alimento cocinándose y más si lo hace en un medio acuoso. Por eso es aconsejable, por ejemplo, que cuando cocines legumbres o cereales no los hiervas junto con todas las verduras. Si te decides a cocinarlo todo, mejor prepara un salteado a parte para añadir o acompañar.

De entre las frituras, opta por los salteados en vez de freir con abundante aceite. Con ‘mojar’ la sartén en aceite basta. Añade las verduras con el aceite ya caliente y dale vueltas hasta que estén doraditas. Cuanto menos tiempo estén expuestas al calor, menos nutrientes se pierden. No dejes que las verduras pierdan su sabor y color, y se vuelvan blandas.

Algunas verduras como la berenjena requieren más aceite porque actúan como una esponja y no es recomendable comerlas crudas (contienen un tóxico natural llamado solanina. Parte de la solanina se elimina cocinando la verdura). También es así en el caso de las patatas.

Si tapas un alimento frito su textura se reblandece y queda menos apetecible.

Si vas a incluir semillas o frutos secos, hazlo al final para que no se cocinen y pierdan beneficios.

Orden de aparicion en la sarten

He observado que mucha gente añade primero el ajo y la cebolla al aceite caliente, antes del resto de alimento, con el pretexto de que le dan saborcito al aceite. Lo que ocurre es que son el ajo y la cebolla los que pierden todo el gusto. Prueba a echarlos después.

Es aconsejable añadir primero verduras duras como la zanahoria, los espárragos y el pimiento. En este momento también podemos echar el calabacín (si está duro tarda mucho en cocinarse).

Luego se añadirían el resto de verduras junto con el ajo y la cebolla, terminando por las ojas verdes y las setas o champiñones, que contienen mucha agua y que igualmente pueden dejarse medio crudos.

Si una verdura tiene partes duras y otras blandas, sepárala al añadirla. Por ejemplo, las hojas de la acelga se echarán un poco después de su tallo, que es más duro.

Intenta usar tomate natural (se añade al final, cortado en trozos muy pequeños hasta que suelte bastante agua). El tomate desbarajustará el sabor del sofrito y quizás tengas que añadir algo dulce para compensar su acidez (azúcar no preferiblemente).

fuente elxemillero

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